domingo, 10 de agosto de 2014

Ya va a pasar

Yo me canso de estar acá tan quieta, como una esfinge de mármol que sabe todas las respuestas e ignora la más mínima pregunta..Me canso de estar sentada en esta cornisa de la esquina del universo mientras todo pasa tan rápido allá abajo en esa interminable y loca cinta de Moebius que no sabe a dónde va pero está siempre apurada y corre todo el tiempo sin ver  a nadie ni nada.
También me canso de esperar ya sin esperanza, de esforzarme todo el tiempo para yacer sobre el inútil juego de sombras chinas del tiempo. Y ya no me importa saber el sentido exacto de los intersticios de la memoria, ni el fin penúltimo de la razón sistemática. Ya no puedo creer ni lo que no creo porque las razones y sinrazones de los decires y los silencios se han enloquecido irremediablemente y ya no hay un rincón donde llorar y secarse las lágrimas después, cuando todo, tan inconmoviblemente. Pasa.
A veces necesito gritar muy fuerte, desgañitarme, quedarme disfónica aunque sea por dentro. Sacar afuera todo lo que me callo siempre por ser una nena buena, aunque ya no sea una nena y nunca fui buena del todo. Desbaratar el mundo. Sacudir el polvo cósmico de la trascendencia pacifica y solemne. Renunciar para siempre a todas las seguridades y arrojarme a todos los precipicios posibles y después peinarme y arreglarme el vestido y poner cara de ya está, aunque nunca está nada. Porque esto no para de pasar y cada vez miro una cosa distinta y yo distinta y mis hormonas y mi visión, y mis ganas y mi paciencia y mi fantasma y mi cielo y mis millones de locas partes estalladas y confusas y resueltas al abastecimiento definitivo en medio del estallido final del multiverso, empecinada en concentrarme deleitada en la simple belleza de un reflejo, de un segundo, que pasó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario