miércoles, 1 de julio de 2015

Niebla

Nadie. El mundo entero duerme o se ha mudado a otra galaxia. Por más que recorro los distintos paisajes, entro en las ciudades, en las casas, traspongo bóvedas, puertas, ventanas, lugares recónditos, bosques, ciénagas, palacios. Bajo al fondo del mar. Subo a las montañas mas altas. Camino los calientes desiertos.
Nadie.
No hay animales, ni humanos. Solo plantas, rocas y yo.
Cada día estoy olvidando algo nuevo. Empecé olvidando a los seres cercanos y queridos. Olvidé libros, músicas, obras. Estoy escribiendo mis últimos recuerdos, pero temo que llegue el día en que ya no sepa escribir o no recuerde leer.
Al principio esta situación me generaba una inmensa ansiedad. Lentamente me voy serenando. Aceptando.
Debo encontrar una forma de recordarme.
Un modo de no desaparecer por completo en la niebla...
(Continuará)

miércoles, 29 de abril de 2015

La nave inusual

Era extraño ir a tanta velocidad sin sentir el viento en la cara. No había viento en ninguna parte de todo ese cosmos nuevo y amenazante. Ni siquiera la palabra amenaza tenía peso. Todo era tan leve, sutil y pasajero que supe en el momento que se trataba de un sueño. Intenté soltarme del extraño cilindro al que iba asida y casi me caigo. Volví a abrazarlo con más cercanía y sentí la savia dentro, corriendo hacia algún lugar, iba y venía con el mismo ritmo que mi sangre. No podía sentir mi propio corazón, pero sentía latir esa especie de tallo, porque más adelante, tapándome los resplandores, iba una margarita solar buscando su destino, indiferente al microbio interestelar que llevaba adherido al final de sí.

El jardín del hombre elefante

Los perros feroces me obligaron a entrar. Subí la tapia, el suelo quedaba demasiado lejos. Fractura o mordedura? No dolió tanto, el suelo estaba mullido de hojas. Un jardín abandonado? Había especies realmente asombrosas por su belleza y color. cómo resistirse a olerlas y tocarlas, con cuidado. Podrían ser venenosas, carnívoras o excesivamente sensibles...Los perros ya eran pasado, sus ladridos no llegaban. Me detuve en cada una, les hablé. Les iba contando mis penas, mis problemas, mis emociones, mis deseos, a cada una me daban ganas de contarles algo diferente. No era raro. Hasta que a una me dio por contarle que no era feliz del todo porque no tenía alguien que me amara. Si, mucha gente dice amarme, pero...Ya sabes, le decía, mientras me sentaba a su lado dispuesta a un largo monólogo.
Él apareció de entre la jungla exhausta, resopló y me dijo.
-Será que no te amas a ti misma demasiado?
Me asusté. Su presencia era imponente, absurda, inquietante, un elefante y un hombre juntos dentro de un traje. Me ayudó a levantarme del suelo y me condujo hasta una elegante pérgola donde me sirvió una exquisita taza de te. Me miré largamente hasta que sentí que podía navegar dentro de sus ojos y lloré.

domingo, 8 de febrero de 2015

Será volver?

Es de noche, ya se, porque algo en mí, duerme. Se que estoy al amparo, sobre sabanas que me envuelven mientras por la ventana entra un aire fresco con olor a lavandas. Se que esta casa es conocida, ya estuve aquí, me manejo de memoria aunque no recuerdo consciente cada lugar, camino por sus pasillos, corredores, entro y traspaso habitaciones plagadas de objetos y seres que no conocí y sin embargo, reconozco. La mujer se pone madejas de lanas de colores en su cabeza y cada tanto me da una y yo  tejo atrapasueños con la celeridad de la araña en noche de luna. Sigo andando y todo se mueve y funciona a mi alrededor como si estuviera premeditado, casualmente se abren las puertas cuando paso, el azar inventado de la magia enciende las luces justo para ver lo que debe ser mirado, sigo andando, flotando, navegando los espacios infinitos hasta flotar sin gravedad en el espacio negro azulado donde pasan cometas con sus colas de colores y se enredan en las lanas con las que tejo atrapasueños y el techo de la casa es de tejas con moho verde, y está todo inundado de olor a lavandas y sabanas con fragancia inglesa que me envuelven mientras dudo si regresar será volver  a empezar,...

viernes, 7 de noviembre de 2014

Va a llover

El cielo es un gran pato con hambre de ayer. Nos va a devorar. La lluvia ya se cierne sobre zonas cercanas. Algunos animales huyen. Algunos hombres también. Solo el árbol triste se pone alegre. Pudiera ser que lloviera. Y mucho. Las grietas de la tierra se abren  como gargantas sedientas en espera. Los recolectores de agua de lluvia se preparan. Los truenos suenan como grandes amenazas. El silencio de los pájaros que hasta recién alborotaban el monte cercano, aterra. Nada malo puede pasar. Solo que llueva y llueva y esta sea la última lluvia y luego todo el planeta no sea más que una gran charca girando en un universo insensible y callado. También puede pasar otra vez, que las nubes nos salteen. Que sigan de largo, regando otros lugares y mañana amanezca soleado y húmedo. Pueden romperse todas las condiciones de normalidad y cosas asombrosamente malas o buenas vayan a suceder. Podría morir mientras escribo y no poder leer nunca más una palabra de inquietud o letargo. Nunca pienso ninguna de estas cosas por eso me invaden con sorpresa y opresión. Va a llover. Y espero que sea pronto. Porque el tiempo se ha convertido en una enredadera que sube por mis piernas y ya me está llegando al pecho....

domingo, 19 de octubre de 2014

Deep



Esta oceánica sensación de dolorosa soledad,  atenuada por el milagro diario de la belleza en eterna danza con la vida. 
Este fragor inextinguible de mi mente buscándote en un abismo infinito, sabiendo que existís, más allá de mi mirada. 
El reconfortante amor que me acuna en seda y luz de luna mientras me dejo verter en el universo interminable. 
Y la certeza final de completud que aun no alcanzo. 
Por eso dibujo los millones de colores en  inventados éxtasis y mancho los blancos devorando ausencias, esperando verte aparecer, esperando oírte decir que siempre estuviste ahí.

Y la persistencia de una caricia que lleva millones de años a punto de llegar.



sábado, 18 de octubre de 2014

Pobre cita

A veces anda nerviosa, la bruja altiva de la cabeza. Será que intuye el fin? Ella no calcula el tiempo como limones. Tanta zarabanda, tanto devaneo, tanta importancia para ir una mejor vida de la que nadie habla porque nadie vuelve? A veces se encrucija sola. Se pone a tiro de cualquier tristeza y se deja arrastrar por un vendaval de emociones que la refriegan. Pobrecita ella, es la única que nunca descansa. Alguna vez, le habrán dicho que vigile el mundo? Que no se duerma, que si no es la tortuga que sostiene al mundo, se puede caer y hacerse añicos.... Y no le parece que desde pequeños fragmentos de eternidad se pueda vanagloriar de estar algo así, encendida. Pobrecita la bruja tonta que se cree tanto!